Biografía de Niels Henrik Abel

Ya sea inspirando a otros seres humanos o formando parte de la acción. Niels Henrik Abel es uno de esos seres humanos cuya vida, sin duda alguna, merece nuestra atención debido al grado de influencia que tuvo en la historia.Comprender la vida de Niels Henrik Abel es conocer más acerca de periodo preciso de la historia de la humanidad.

Si has llegado hasta aquí es porque sabes de la relevancia que tuvo Niels Henrik Abel en la historia. Cómo vivió y lo que hizo durante el tiempo que permaneció en la tierra fue decisivo no sólo para las personas que conocieron a Niels Henrik Abel, sino que a lo mejor produjo una huella mucho más vasta de lo que logremosfigurar en la vida de personas que tal vez nunca conocieron ni conocerán ya nunca a Niels Henrik Abel en persona.Niels Henrik Abel fue un ser humano que, por alguna causa, merece ser recordado, y que para bien o para mal, su nombre jamás debe borrarse de la historia.

Las biografías y las vidas de personas que, como Niels Henrik Abel, cautivan nuestra atención, deben valernos en todo momento como referencia y reflexión para ofrecer un marco y un contexto a otra sociedad y otra época de la historia que no son las nuestras. Intentar entender la biografía de Niels Henrik Abel, el motivo por qué Niels Henrik Abel vivió de la forma en que lo hizo y actuó de la forma en que lo hizo en su vida, es algo que nos impulsará por un lado a comprender mejor el alma del ser humano, y por el otro, la manera en que se mueve, de forma inevitable, la historia.

Vida y Biografía de Niels Henrik Abel

(Finnöy, Noruega, 1802-Cristianía, hoy Oslo, id., 1829) Matemático noruego. Hijo de un pastor protestante, creció en un ambiente familiar de gran tensión, a causa de las tendencias alcohólicas de sus padres. Enviado junto con su hermano a una escuela de la capital, sus precoces aptitudes para las matemáticas fueron muy apreciadas por uno de sus profesores, Holmboe, quien tras la muerte de su padre le financió sus primeros años en la universidad. La publicación de sus primeros trabajos le granjeó un considerable prestigio, pero, arruinado y aquejado de tuberculosis, apenas pudo consolidar su prometedora carrera académica; murió a los veintisiete años. Sus aportaciones se centran en el estudio de las ecuaciones algebraicas de quinto grado, de las que demostró que eran irresolubles por el método de los radicales, y en el de las funciones elípticas, ámbito en el que desarrolló un método general para la construcción de funciones periódicas recíprocas de la integral elíptica.

El siglo XIX fue, en muchos aspectos, el período más rico de la historia de las matemáticas. Una serie de genios desarrollaron nuevas ramas, completaron teorías anteriores y abrieron nuevos caminos poniendo en duda axiomas hasta entonces sagrados. Uno de estos genios fue el noruego Niels Henrik Abel. Nacido en un humilde hogar del sur de Noruega, en la isla de Finnöy, cuando tenía 18 años murió su padre y él tuvo que hacerse cargo de la familia. Desde muy joven ya leía los trabajos de Isaac Newton y Leonhard Euler, y descubrió varios fallos en sus demostraciones. Su interés por las matemáticas adquirió solidez con B. M. Holmboe, uno de sus profesores, quien más tarde publicaría las obras completas de Abel.

En aquella época varios matemáticos habían intentado sin éxito resolver la ecuación de quinto grado (del tipo Ax5 + Bx4 + Cx3 + Dx2 + Ex + F = 0). Abel creyó haberlo logrado, pero halló pronto un fallo en la solución. En su lugar demostró que es imposible resolver una ecuación de quinto grado o superior por vía algebraica (es decir, con una serie finita de sumas, restas, multiplicaciones, divisiones y raíces). La demostración de Abel, que con 19 años finalizaba por entonces sus estudios universitarios en Oslo, fue la base para el futuro desarrollo del álgebra.

A propuesta de Holmboe, C. Hansteen y otros profesores, Abel recibió por decreto real una beca de viaje. Entre 1825 y 1827 conoció a los más eminentes matemáticos de Alemania y Francia, y al mismo tiempo escribió la mayor parte de sus trabajos, que se publicaron en la revista alemana de matemáticas Crelles Journal. Abel desarrolló en esos años las teorías básicas de las llamadas funciones elípticas y descubrió una nueva clase de ecuaciones que en su honor se llaman ecuaciones abelianas. Entre los matemáticos de su tiempo, el profesor Degen de Copenhague y el consejero Crelle de Berlín fueron quienes de inmediato comprendieron la grandeza de Abel. Crelle se encargó de que Abel tuviera una plaza de profesor en Berlín, pero la tuberculosis pulmonar acabó con su vida antes de poder ejercer dicho cargo; en 1829, a la temprana edad de 27 años, moría este genial matemático.

Teniendo en cuenta su corta vida, la mente de Niels Henrik Abel fue sumamente prolífica, y son numerosas sus aportaciones a las matemáticas. Demostró que las ecuaciones algebraicas generales no pueden resolverse algebraicamente cuando son de grado superior al cuarto; estudió las funciones algebraicas, las elípticas, las trascendentes de orden superior y las integrales definidas; estableció la doble periodicidad de las funciones elípticas y descubrió su teorema de adición; finalmente, descubrió una nueva clase de ecuaciones, las llamadas ecuaciones abelianas. En su esquela, aparecida en una revista, Crelle escribió: "Atacaba sus metas con una energía tan potente y desde un punto tan alto, y se erigió hasta tal punto sobre el nivel de su época, que las dificultades desaparecían ante su energía victoriosa".

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Obviamente descubrir en lo más recóndito a Niels Henrik Abel es algo que se reserva a escasas personas, y que pretender reconstruir la persona que fue y el modo en que vivió la vida de Niels Henrik Abel es una suerte de enigmaque probablemente logremos reconstruir si contribuimos juntos.

Por esta razón, si eres de las personas que confían en que de forma colaborativa es posible hacer algo mejor, y tienes información en relación con la vida de Niels Henrik Abel, o sobre algún elemento de su persona u obra que no hayamos contemplado en esta biografía, te pedimos que nos lo hagas llegar.

Las sutilezas y las peculiaridades que ocupan nuestras vidas son decididamente fundamentales, ya que perfilan la diversidad, y en el caso de la vida de un ser como Niels Henrik Abel, que tuvo su relevancia en una época concreta, es imprescindible tratar de ofrecer un aspecto de su persona, vida y personalidad lo más rigurosa posible.

No lo dudes y contacta con nosotros para referirnos qué conocimientos tienes tú sobre Niels Henrik Abel. Estaremos muy contentos de completar esta biografía con más información.