Maribel Verdú

Si has llegado hasta aquí es porque eres consciente de la importancia que atesoró Maribel Verdú en la historia. El modo en que vivió y las cosas que hizo durante el tiempo que estuvo en el mundo fue decisivo no sólo para aquellas personas que conocieron a Maribel Verdú, sino que quizá legó una señal mucho más insondable de lo que podamossospechar en la vida de personas que tal vez jamás conocieron ni conocerán ya nunca a Maribel Verdú en persona.Maribel Verdú fue uno de esos seres humanos que, por alguna razón, merece no ser olvidado, y que para bien o para mal, su nombre jamás debe borrarse de la historia.

Las biografías y las vidas de personas que, como Maribel Verdú, atraen nuestro interés, deben servirnos en todo momento como referencia y reflexión para ofrendar un marco y un contexto a otra sociedad y otra época de la historia que no son las nuestras. Hacer un esfuerzo por entender la biografía de Maribel Verdú, porqué Maribel Verdú vivió de la forma en que lo hizo y actuó de la forma en que lo hizo a lo largo de su vida, es algo que nos ayudará por un lado a comprender mejor el alma del ser humano, y por el otro, el modo en que avanza, de forma inexorable, la historia.

Vida y Biografía de Maribel Verdú

(María Isabel Verdú Rollán; Madrid, 1970) Actriz de españa de dilatada trayectoria profesional. Se inició en el planeta de la propaganda siendo pequeña, y a los trece años comenzó bajo las órdenes de Vicente Aranda como actriz en el telefilme El delito del capitán Sánchez, de la serie La huella del delito, producida por Televisión De españa. Un año después protagonizó su primera película, El sueño de Tánger, de Ricardo Franco, donde compartía letrero con Fabio Testi y donde, más allá de su juventud, ahora se mostraron sus talentos tráficas y su seguridad frente a las cámaras.

En los años siguientes la flamante actriz alternó sus actuaciones en el teatro (campo en que se labró una sólida reputación) con las campañas de publicidad y con su participación en un óptimo número de series para la pequeña pantalla, como Segunda enseñanza (1985), Turno de trabajo (1986) o Los jinetes del alba (1991), que contribuyeron a desarrollar su talento y a acrecentar su popularidad entre el público español.

Completaría esta faceta una intensa actividad cinematográfica que la llevó a encadenar hasta cinco títulos al año y a contar entre su currículo con películas simbólicas del cine español como La estanquera de Vallecas (1987), de Eloy de la Iglesia, y Amantes (1990), de Vicente Aranda; por su papel en esta última fue nominada al Goya por primera vez. Participó también en la oscarizada Belle Époque (1992), de Fernando Trueba, y en Canción de cuna (1994), de José Luis Garci.

Tras Belle Époque, daba la sensación de que terminantemente la estrella de Maribel reluciría en el firmamento del celuloide en todo el mundo. Sin embargo, no fue precisamente de este modo, y en la década de los noventa, la actriz vivió su máxima popularidad con una serie, Canguros. La comedia se sostuvo un par de años en antena (1994-1995), y por su papel de Alicia la joven intérprete consiguió el Fotogramas de Plata a la mejor actriz de televisión.

En contrapartida, sus actuaciones en el teatro y en películas resultaban poco a poco más separadas y, más allá de su calidad, no tuvieron, en la mayor parte de las situaciones, el éxito aguardado. Por su papel en una adaptación del tradicional de Fernando de Rojas, La Celestina (1996, apuntada por Gerardo Vera), fue de nuevo nominada al Goya (mejor actriz de reparto), premio que se le volvería a soportar. A ese título le prosiguieron Carreteras secundarias (1997, Y también. Martínez Lázaro), El entusiasmo (1998, R. Larraín), Frontera sur (1998, G. Herrero), La hora del silencio (2000, Y también. Barbier), El portero (2000, G. Suárez), El palo (2000, Y también. Lesmes) y Tuno negro (2001, P. L. Barbero Rodríguez, V. J. Martín Perán), grabes que pasaron por taquilla con suerte dispar pero con escasa influencia. Caso aparte en esos años fue la festejada La buena estrella (1997), de Ricardo Franco, que cosechó cinco Goyas (entre ellos los de mejor película y mejor directivo, si bien nuevamente dejó a la actriz sin el apreciado galardón, al que aspiraba por tercera vez) y el largometraje de Carlos Saura Goya en Burdeos (1999), atrayente acercamiento a la vida del pintor español Francisco Goya.

Con el cambio de siglo las cosas comenzaron a mudar para la actriz, que viviría una segunda temporada dorada, coincidiendo con múltiples títulos rodados en América Latina. Destapó la caja el mexicano Alfonso Cuarón, quien la llamó para interpretar su cuarto extenso film, Y tu mamá asimismo (2001), al lado de Diego Luna y Gael García Bernal. El largometraje supuso un enorme éxito de público y crítica y marcaría el comienzo de una exclusiva etapa para Maribel, que comenzaría a encadenar papeles de madurez y cuya presencia en México sería incesante desde ese momento.

Las cosas no apuntaban igual en España, donde en tres años solo se puso frente a las cámaras en un par de ocasiones para rodar Lisístrata (2001, Francesc Bellmunt) y Tiempo de tormenta (2003, Pedro Olea). Concentrada mucho más en el teatro y en la televisión (“No me ofrecían nada suculento, y deseaba aguardar a que me ofreciesen un guion en el que yo creyera”, mantuvo en una entrevista), pasaron un par de años y medio hasta el momento en que Guillermo del Toro le ofreció la posibilidad de formar parte en El laberinto del fauno (2006).

El largometraje, una coproducción hispano-mexicana, se transformó en la película rodada en español mucho más taquillera de la historia, y consiguió, entre otros muchos reputados premios, tres Oscar de la Academia de Hollywood, tres premios Bafta y siete premios Goya. Maribel, por su lado, si bien volvió a quedarse a las puertas del Goya donde era su cuarta nominación, consiguió el premio Ariel a la mejor actriz en México por su papel de Mercedes, la encargada del servicio de la vivienda donde conviven civiles y militares. Tras esta película, la actriz fue convidada a ser parte de la Academia de Hollywood.

La explosión de talento que caracterizaba las interpretaciones de esta actriz madrileña, que había dejado atrás su faceta de mujer mortal para comenzar a representar papeles “de mayor”, no se detuvo ahí, y tras el éxito en todo el mundo de El laberinto del fauno proseguiría haciendo un trabajo en novedosas películas en América Latina: la argentina El niño de barro (2007), de Jorge Algora, fundamentada en los homicidos del Petiso Orejudo, el primer asesino en serie en la historia del país, y la mexicana La región (2007) segundo extenso film del directivo de origen uruguayo afincado en México Rodrigo Plá.

Sin duda 2007 fue un año con estrella para la actriz, quien, aparte de sus incursiones, poco a poco más usuales, en la cinematografía sudamericana, volvería a rodar en España. Y lo haría con 2 sólidas películas, 7 mesas (de billar francés), de Gracia Querejeta, y Oviedo Express, de Gonzalo Suárez, que volvieron a ponerla en el primer chato de esta época. Además, en la XXII liturgia de los premios Goya, el 3 de febrero de 2008, y tras 4 nominaciones erradas, la intérprete ha podido agarrar por fin el premio Goya a la mejor actriz personaje principal por su papel en 7 mesas (de billar francés). Verdú se impuso a Blanca Portillo (su compañera de reparto en el largometraje), a Emma Suárez (Bajo las estrellas) y a Belén Rueda (El orfanato) en las valoraciones de los integrantes de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Culminaba de esta forma un fructífero año profesional en el que se había transformado en omnipresente en la cartelera de españa.

Poco tras recibir el premio, y a pesar de que siempre y en todo momento se ha considerado una actriz completamente nacional (“Voy a México a rodar tres meses y lloro prácticamente todas las noches”, comentó en una entrevista), volvía a realizar las maletas y se transfería a Argentina para rodar el largometraje Tetro, de Francis Ford Coppola, adjuntado con el español Javier Bardem y el estadounidense Matt Dillon, en lo que podría ser, quizá, el comienzo de una trayectoria en Hollywood.

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Obviamente descubrir en lo más recóndito a Maribel Verdú es algo que se reserva a escasas personas, y que pretender reconstruir la persona que fue y el modo en que vivió la vida de Maribel Verdú es una especie de puzzleque a lo mejor alcancemos a reconstruir si contribuimos todos a la vez.

Debido a esto, si eres de aquellos que creen en que cooperando se puede crear algo mejor, y posees información sobre la existencia de Maribel Verdú, o sobre algún aspecto de su figura u obra que no se contemple en esta biografía, te solicitamos que nos lo envíes.

Las sutilezas y las peculiaridades que llenan nuestras vidas son siempre fundamentales, ya que marcan la diferencia, y en la ocasión de la vida de un ser como Maribel Verdú, que poseyó su relevancia en un momento histórico concreto, es imprescindible intentar ofrecer un panorama de su persona, vida y personalidad lo más precisa posible.

No lo dudes y contacta con nosotros para narrarnos qué sabes sobre Maribel Verdú. Estaremos ilusionados de perfeccionar esta biografía con más información.