Biografía de Félix Timmermans

La historia de la civilización la escriben las mujeres y hombres queen el paso de los años, gracias a su proceder, sus ideas, sus innovaciones o su ingenio; han ocasionado queel género humano, de un modo u otro,progrese.

Si has llegado hasta aquí es porque eres consciente de la importancia que detentó Félix Timmermans en la historia. La forma en que vivió y las cosas que hizo durante el tiempo que permaneció en el mundo fue determinante no sólo para las personas que conocieron a Félix Timmermans, sino que quizá dejó una señal mucho más insondable de lo que podamosimaginar en la vida de personas que tal vez jamás conocieron ni conocerán ya jamás a Félix Timmermans de modo personal.Félix Timmermans fue uno de esos seres humanos que, por alguna causa, merece no ser olvidado, y que para bien o para mal, su nombre jamás debe borrarse de la historia.

Las biografías y las vidas de personas que, como Félix Timmermans, cautivan nuestro interés, deben ayudarnos en todo momento como punto de referencia y reflexión para ofrecer un marco y un contexto a otra sociedad y otra época que no son las nuestras. Intentar comprender la biografía de Félix Timmermans, el motivo por el cual Félix Timmermans vivió del modo en que lo hizo y actuó del modo en que lo hizo en su vida, es algo que nos ayudará por un lado a conocer mejor el alma del ser humano, y por el otro, el modo en que se mueve, de forma inexorable, la historia.

Vida y Biografía de Félix Timmermans

(Lier, 1886 - id., 1947) Escritor belga en lengua flamenca. Es autor de una popular obra costumbrista, la novela Pallieter (1916). Otras novelas suyas son El niño Jesús en Flandes (1917), Las hermosas horas de la señorita Sinforosa, la beata (1918) y Salmo campesino (1935).

De familia humilde, Félix Timmermans vivió siempre en el barrio obrero donde había nacido, en la parte occidental de Flandes. Su arte se formó en continuo contacto con la realidad sencilla de aquel ambiente, y es inseparable del folklore flamenco, exento de todo intelectualismo e indiferente a las modas.

Con Pallieter (1916), Félix Timmermans obtuvo un extraordinario éxito, no solamente entre sus compatriotas sino más allá de las fronteras de Bélgica. Este libro le valió el título de "príncipe de los narradores flamencos". Himno exuberante a la alegría de la vida del campo (que el público acogió como un antídoto contra los errores del tiempo), Pallieter es, más que una novela, una especie de "ciclo anual" en el que se describen los meses, las estaciones, la belleza del sol, de la lluvia, de la nieve, la fertilidad de la tierra flamenca, la alegría de las fiestas rústicas.

Su personaje principal da título al libro: Pallieter es un joven campesino acomodado que vive en la región de la Nethe, en Flandes, con su gruesa y devota sirvienta Carlotta. Llegan las alegres meriendas campestres de mayo por las praderas de la Nethe, el vuelo aéreo sobre el Éscalda, la fiesta de Pentecostés y la "kermesse", asistiendo como invitada la joven y fresca Marietta, ahijada de Carlotta, a la que Pallieter corteja durante el verano y con la que se casa en septiembre.

Protagonista de estas escenas, Pallieter es el ejemplo vivo del "carpe diem": trabaja la tierra, toca la forma, el oboe y la cornamusa, fuma en pipa y se pasea encantándose con el paisaje, cultiva las amistades como la del pintor Fransoo, charla y bebe vino bueno con el párroco. El ciclo de las estaciones continúa; octubre con sus vientos fuertes y continuos, las hermosas jornadas del invierno, la nieve blanca y esponjosa de Navidad, cuando se cantan las viejas canciones flamencas, el retorno de la primavera y, en el mes de junio, el nacimiento de tres gemelos.

A pesar del amor a su país, el espíritu aventurero arrastra a Pallieter con toda su pequeña familia, incluida Carlotta, y la novela termina cuando, montados en un carro, viajan hacia otras comarcas para ver mundo. Se ha criticado a Timmermans por su falta de realismo y por la representación de un mundo demasiado intencionadamente "flamenco", con comidas grasas y bromas gruesas, una vida y una historia demasiado "terre a terre" y carente de problemática. Pero la obra logra arrastrar al lector con un ímpetu narrativo rico en imágenes vivas, apoyado en un lenguaje fuertemente dialectal, sabroso, superabundante en expresiones plásticas y sorprendentes.

Tras el éxito de Pallieter, Félix Timmermans publicó una veintena de volúmenes: novelas, cuentos y biografías. Salmo campesino (1935) está considerado como su mejor libro. La figura central es el campesino Wortel, que narra en primera persona sus duras experiencias. Es un hombre fuerte, profundamente vinculado a su propia tierra y trabajo, en el fondo muy religioso, que acepta con paciencia la suerte a que en parte se ha hecho acreedor.

Su primera mujer es la bondadosa y dulce Fien, y su vida en común está llena de acontecimientos, unas veces dolorosos (mueren cuatro hijos, entre ellos su primogénito Polleke, fulminado por una extraña enfermedad que en el pueblo hace pensar en brujería) y otras grotescos (Wortel, al no poder matar a un vecino que corteja a su esposa, se desahoga rompiendo la vajilla). Otros episodios son más melodramáticos (por hacer la corte a una criada muy atractiva, Wortel se deja escapar del establo a un toro que, por poco, mata a sus hijos) o simplemente desagradables (el campesino, que es además un hábil cazador furtivo, es sorprendido in fraganti y condenado a ocho meses de cárcel).

Finalmente se llega a la tragedia: su hijo Fons, un gran holgazán, tiene una hija ilegítima, Lisetta, de su relación con una tal Frisine. La pequeña es acogida en la casa de Wortel que, sin embargo, se opone al matrimonio de los dos jóvenes; la cosa termina con el suicidio de Fons, que se ahorca; su madre, Fien, muere de pena. Frisine pasa a ser entonces el ama de llaves del viudo, que termina por enamorarse y casarse con ella. El matrimonio parece feliz; nacen dos hijos; pero la joven esposa, molesta por los celos injustos del marido y el ambiente supersticioso del país, muere trágicamente.

Después de unos cuantos años se le presenta a Wortel la ocasión de volver a casarse con una rica solterona, dispuesta a admitir en su casa a todos sus hijos. Sin embargo, la idea de casarse con una mujer a la que no ama le repugna. Renuncia, pues, a este nuevo matrimonio y se queda sólo con su hija predilecta (ciega de nacimiento), haciendo un balance sustancialmente optimista de su propia vida. Dios no le perdona, pero le premia, si no con "arpa y cuerdas" como se dice en los salmos, por lo menos con su rústica corneta, y sólo le pide poder seguir trabajando mucho más.

Estilísticamente más perfecta y menos exuberante que Pallieter, Salmo campesino está considerada como la obra maestra de Timmermans. De su extensa producción cabe destacar asimismo El niño Jesús en Flandes (1917): a través de una serie de imágenes piadosas, ambientadas en el Flandes medieval, Timmermans cuenta con un estilo ingenuo, lleno de detalles pintorescos, la historia del Niño Jesús: la Anunciación a María, una virgen flamenca de dieciocho años, la huida de María y José a Holanda y su feliz regreso a Nazareth, situado junto al río Nethe (tierra natal de Timmermans) después de la muerte del malvado rey Herodes, que está descrito con mucho brío.

Es éste un libro de sentimiento cálido y de espíritu amable, en el que los anacronismos se introducen en la historia con toda naturalidad. Los personajes son vivos y concretos y la narración de tonos muy variados, a veces de íntima religiosidad y otras bañada en humorismo dulce y jovial. Frente al Pallieter, exuberante glorificación de los sentidos, El niño Jesús en Flandes es una obra más recogida, que recuerda la atmósfera de los flamencos primitivos.

Entre las obras más celebradas de Timmermans figura también Las hermosas horas de la señorita Sinforosa, la beata (1918). El libro se inicia con una serie de cuadritos de ambiente que describen la vida serena de una joven beata, la señorita Sinforosa. Se siente particularmente feliz, sin comprender que se trata de amor, cuando ve trabajar en el jardín al joven Martienus; pero el trabajo del jardinero termina demasiado pronto y desde aquel momento Martienus ilumina sus sueños. Pasa un año y la beata comprende que está enamorada. Un día de primavera, mientras va haciendo el Via Crucis, ve que Martienus le ofrece una flor. Entonces cree que se ha transformado, pero el joven la ha detenido solamente para anunciarle que pronto recibirá las sagradas órdenes. Sinforosa se desespera y huye, pero luego decide declararle su amor y, en cuanto se encuentra ante él, se deshace en lágrimas sin poder declararse.

El tiempo pasa y la gente habla cada vez más de la imagen milagrosa que hay en el monasterio donde Martienus hace el noviciado. Sinforosa decide dirigirse allí en peregrinación, con la esperanza de poder encontrarse con el hombre amado. Pero el encuentro es brevísimo; entre las flores del jardín, apenas tienen tiempo para cambiar una mirada y una sonrisa. Aquello le basta a Sinforosa; dulcemente serenada e incluso radiante, emprende el camino de regreso en el ambiente tibio de una tarde primaveral. Caracterizado por cierto preciosismo de estilo, como Pallieter, el relato es rico en espléndidas descripciones y está dotado de un encanto ingenuo. Acérrimo partidario de la autonomía flamenca, Félix Timmermans apoyó, durante la última guerra, a los ocupantes alemanes. Su actitud le costó, terminada la ocupación, serios disgustos que apresuraron su muerte.

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